PRODUCCIÓN SIMBÓLICA · ARTÍCULO 1

¿Por qué prestar atención a las simbolizaciones?

Una introducción al lugar clínico de las producciones simbólicas: sueños, imágenes, relatos, escenas y formas de representación mediante las cuales las personas organizan aquello que viven.

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos Biblioteca PAIA Producción simbólica

La capacidad de simbolizar ocupa un lugar central en la comprensión de la vida psíquica.

Aunque las distintas corrientes psicológicas han desarrollado explicaciones diferentes acerca de su origen, funcionamiento y alcance, existe un amplio reconocimiento de que gran parte de la experiencia humana se organiza a través de procesos de representación y simbolización.

Pensar, recordar, imaginar, narrar, jugar, crear o soñar son actividades que difícilmente podrían comprenderse sin considerar la función simbólica que las atraviesa.

Desde distintas perspectivas teóricas se ha señalado que la constitución del psiquismo se encuentra estrechamente vinculada a la capacidad de transformar la experiencia en representaciones. De diferentes maneras, numerosos autores han destacado que el desarrollo psicológico implica progresivas formas de simbolización que permiten organizar la experiencia, construir significados y establecer relaciones cada vez más complejas con el mundo y con los otros.

Simbolización y desarrollo

Existe una observación que resulta particularmente interesante.

Cuando se examinan los procesos de desarrollo humano, tanto en la historia de la humanidad como en la historia singular de cada persona, la simbolización aparece de manera recurrente como una dimensión constitutiva de la vida psíquica. La humanidad produjo mitos antes que teorías, produjo relatos antes que conceptos, imágenes antes que explicaciones sistemáticas.

Del mismo modo, en la experiencia cotidiana de las personas, muchas vivencias encuentran inicialmente formas simbólicas de expresión antes de convertirse en pensamientos claramente organizados. Sueños, imágenes, relatos, escenas o recuerdos pueden aparecer como primeras formas de representación de experiencias que todavía no han sido plenamente elaboradas.

No siempre pensamos primero y simbolizamos después. Muchas veces la simbolización es una de las vías mediante las cuales la elaboración comienza.— Biblioteca PAIA · Producción simbólica

Imaginemos un episodio vivenciado por un niño al que le nació un hermano. Antes de poder decir “estoy celoso” puede hacer un dibujo o inventar un juego que le permita expresar sus emociones.

En este sentido, la simbolización no parece constituir una función secundaria del psiquismo. Por el contrario, forma parte de los mecanismos mediante los cuales los seres humanos organizan, elaboran y transmiten aquello que viven.

Una paradoja clínica

Aunque gran parte de la teoría psicológica reconoce la importancia de la simbolización, muchas veces las producciones simbólicas concretas quedan relegadas a espacios muy específicos de la práctica clínica.

Los sueños suelen aparecer asociados a determinados enfoques terapéuticos.

Las imágenes suelen quedar vinculadas a ciertos dispositivos expresivos.

Los relatos cotidianos suelen perderse entre acontecimientos considerados más relevantes.

Y numerosas experiencias que contienen una importante carga simbólica terminan desapareciendo sin encontrar un espacio donde ser registradas, conservadas o trabajadas.

Qué hacemos con las simbolizaciones

Tal vez la pregunta no sea únicamente cómo simbolizamos y también debamos preguntarnos qué hacemos con las simbolizaciones una vez que aparecen.

¿Qué lugar ocupan los sueños en la vida cotidiana de una persona?

¿Qué ocurre con una imagen que insiste durante varios días?

¿Qué sucede con una escena aparentemente trivial que continúa reapareciendo en el pensamiento?

¿Qué valor puede tener un relato escrito en un momento de intensa emoción?

Estas preguntas no buscan establecer interpretaciones universales ni atribuir significados automáticos a las producciones simbólicas.

Su propósito es más sencillo.

Invitan a reconocer que las simbolizaciones constituyen formas particulares mediante las cuales las personas organizan su experiencia.

Desde esta perspectiva, los sueños, las imágenes, los relatos, las escenas significativas y otras formas de producción simbólica dejan de aparecer como fenómenos marginales para convertirse en expresiones posibles de la vida psíquica.

Prestar atención sin imponer sentido

Prestar atención a las simbolizaciones no implica asumir que todo posee un significado oculto ni que toda producción simbólica requiere interpretación. Implica reconocer que los seres humanos producen constantemente formas simbólicas para representar, organizar y transmitir aquello que viven.

Si estamos en lo cierto y la simbolización ocupa un lugar tan central en la constitución y desarrollo del psiquismo, resulta razonable preguntarse por las formas concretas mediante las cuales cada persona simboliza su experiencia cotidiana.

Esa pregunta constituye uno de los puntos de partida de esta sección de la Biblioteca PAIA.

Conclusión

Las simbolizaciones forman parte de la experiencia humana desde los primeros procesos de desarrollo hasta las expresiones culturales más complejas.

Acompañan la construcción de significados, la organización de la memoria, la elaboración emocional y las múltiples formas mediante las cuales las personas representan aquello que viven.

Antes de preguntarnos qué significan los sueños, las imágenes o los relatos, quizás convenga detenernos en una cuestión más básica: reconocer que todas estas producciones constituyen modos posibles de simbolizar la experiencia.

Prestar atención a ellas no implica otorgarles un valor absoluto. Implica reconocer su existencia y preguntarnos qué lugar ocupan dentro de la vida psíquica de cada persona.

Lic. Jorge Eduardo Rija
Psicólogo
Autor del Modelo PAIA
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